
Ícono de la cultura popular argentina, escritor, filósofo, músico, conductor del legendario y clásico programa radial «La Venganza Será Terrible«, se confiesa en una charla íntima con Caja Negra, filosofando sobre lo que significa el amor en su vida y repasando un poco su carrera y adelantando proyectos futuros.
Alejandro, quiero empezar con una pregunta un poquito ambiciosa: ¿Qué es lo más interesante de la vida para vos?
El amor. Definitivamente.
En segundo término, el conocimiento y el arte son asuntos fuertes. Pero cuando yo pienso en cosas que necesito, son cosas relacionadas con el amor. Cuando pienso en cosas cuya falta podría destruirme, son cosas relacionadas con el amor y no con el dinero o con el progreso.
El amor es un asunto fuerte. Es tan fuerte que te puede destruir.
La persona enamorada no solo está perturbada, sino que está en una situación vulnerable e inestable. Uno cree estar parado sobre una piedra peligrosa, pero ya se ha derrumbado la piedra. Es decir, lo peor ya ha sucedido y uno no se dio cuenta.
Uno cree que todavía está haciendo equilibrio y ya se cayó.
¿Esto lo aprendiste con el tiempo o lo tuviste claro siempre, que el amor es lo más importante?
No sé si lo he tenido claro siempre, pero que lo he sentido siempre seguro que es así. Desde muy chico sentía que el amor era decisivo para mí.
Después está el amor hacia los padres y hacia los hijos, que es tan fuerte como el otro, pero que no tiene el contenido dramático que tiene el amor carnal.
¿Uno viene para ser amado o para amar?
Platón decía que el Dios residía en el amador y no en el que era amado.
El chiste es amar. Y después si sos amado, mucho mejor. De todos modos, el que la pasa bien es el que es amado.
Pero bueno, no podemos contar con ello.
¿Y en tu caso amaste o te amaron más?
No lo sé. ¿Quién puede saberlo? He sido amado y he amado mucho. Y también he padecido el desamor bastantes veces. ¿Por qué bastantes veces? No porque uno sea una persona inestable, sino porque siendo que uno cree que el amor es muy importante, lo ha buscado.
Y más que buscarlo, se ha puesto en situación de encontrarlo que no es lo mismo que buscarlo.
¿El amor uno lo disfruta y el desamor (que uno puede sentirlo más o menos) es como que uno se regodea en ese momento de crisis? ¿No?
Bueno, el desamor es la mala noticia. Es parecido a la muerte.
Especialmente cuando uno está enamorado (risas). El desamor de alguien que no te importa es casi una historia patética.
¿Cómo te llevas con este concepto muy elaborado del último tiempo del amor propio? Como que primero hay que amarse a uno mismo para amar al resto.
¿El amor propio?
Cada vez que me dicen uno mismo, en cualquier contexto, me resulta como el anticipo de una gilada. Dicen que lo importante es no traicionarse a uno mismo. Pero ¿Cómo hace uno a traicionarse a sí mismo? Dejémonos de embromar.
¿Amarse a uno mismo? Pues claro que uno se cuida de uno mismo. ¡Vamos!, uno es un sistema que se desarrolla en un entorno.
Desde el punto de vista científico, hay intercambio entre el entorno que sería la realidad que nos circunda, el mundo, y el sistema que es uno.
Uno va desarrollando, si tiene suerte, formas de comunicación con el entorno, formas para anticiparlo, para preverlo, para modificarlo incluso, para irse de él. Y la actitud que uno venga a asumir ante el amor, las reacciones que uno tenga, la posibilidad de ser amado por alguien del entorno hace que también los dones que uno tiene para relacionarse con, insisto en la palabra entorno, vayan desarrollándose, vayan afinándose.
Pero esas son virtudes de supervivencia. Y tal como sea uno para el amor, también es una virtud de supervivencia.
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